Mis huellas llenas de tinta, los lapiceros sucios. Soy perceptible a ellos porque en mi adolescencia tuve que pintar y pinté porque quise. Así que todos los días el remover las manchas con thinner se volvió la práctica que desgajaba la piel, los uñeros inmarcesible y el señalamiento por la poca higiene, nunca la pude evitar de mis dedos. Hoy no trabajo con pinturas, pero sigo con tintas.

Esto tiene que ver con mi padre…

Darle continuidad a las ideas de los padres fue menester y en gran sentido lo que dio paso a los imperios en la civilización humana. Ahora, y cómo surgió de las ideas de Descartes, hemos iniciado un mundo sin trascendencia ideológica. El menester es evolucionar desde las idea de los padres, no cometer el asesinato moral.

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Daniel Murcia

Educator | Applied Linguist | Researcher AI/Natural Language Processing in Language Assessment